19.3.06

Adiós Blogger


A partir de hoy El Blog de Tere tiene un nuevo hogar.

Blogger fue mi casa durante un año y medio (¡gracias, Blogger!). Llegó el momento de crecer.

Me puedes encontrar en http://www.terechacon.com/blog.

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La rola de hoy:

I'll Be On My Way
The Beatles
Live At The BBC



17.3.06

Viernes pre-puente


Viernes previo a un largo fin de semana... y si pensaba que el día terminaría temprano, estaba muy equivocada: debo regresar al rato para participar en una junta con padres de familia :s... a ver que tal nos va.

Debido a mi viaje y al tiempo que tomó no me fue posible terminar El Círculo Beatle a tiempo. Será el próximo viernes cuando presente este material y aprovecharé estos 4 días para descansar (me lo merezco como pocas veces) y olvidar lo triste de esta semana.

El (nuevo) Blog de Tere está casi listo, muy pronto emigraré de Blogger (gracias, Blogger, por ser mi casa durante año y medio) y ahora tendré un absoluto control sobre los contenidos y las categorías de mis posts. ¡Ya quiero iniciar!

Agradezco a Mauricio Angulo su post sobre Huellitas.org que seguramente traerá nuevas visitas al sitio de este albergue de perritos y gatos abandonados y maltratados. Mucha gente ha opinado en el libro de visitas y poco a poco se está difundiendo la magnífica labor de Guillermo Andrade y su gran amor por estos animales.

¡Me voy a trabajar! Les dejo una foto de un muchacho (así como me gustan)... :)

Buen fin de semana. Sean felices.

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La letra de hoy:

Got a good reason for taking the easy way out
Got a good reason for taking the easy way out now
She was a day tripper, a one way ticket yeah
It took me so long to find out, and I found out
She’s a big teaser, she took me half the way there
She’s a big teaser, she took me half the way there now
Tried to please her, she only played one night stands
Tried to please her, she only played one night stands now


Day Tripper
The Beatles
Past Masters Vol. 2



13.3.06

El futuro que ya no cambiará

Escondida entre un montón de noticias, me encuentro una que me causa cierta molestia.

El 10 de marzo la Arquidiócesis de Boston decidió dejar de dar el servicio de adopción que venía proporcionando desde hace más de un siglo. Quien me conozca bien sabe cómo me puede a mí conmover un gesto tan generoso y tan desinteresado como lo es darle un futuro a un niño que, apenas entrando a la vida, no cuenta con ninguna certeza sobre sus posibilidades de salir adelante. En lo que a mí concierne, quien se avienta el tirito de tomar como propio a un hijo ajeno, merece el cielo.

¿Y por qué ya no van a promover y conceder adopciones? Pues porque el estado de Massachusetts ya permite que las parejas homosexuales puedan adoptar niños.

De acuerdo al Reverendo J. Bryan Kaneb, la organización Charities, el brazo de servicios sociales de esta iglesia, se encontró con un dilema que no se puede resolver ya que para ellos es inmoral la homosexualidad y la adopción de bebes por parte de homosexuales.

¿Y saben qué? Tienen razón. No debería existir esa ley cuando afecta directamente un segmento de la población que, a diferencia de todos los demás, no tiene forma de defenderse en la vida ni de salir adelante con recursos propios.

Y no quiero que se malentienda que me manejo con homofobia. De ninguna manera. Yo se, y lo se bien, que hay miles de parejas homosexuales que se profesan un amor más sólido y mucho más fundamentado que muchas parejas de heterosexuales. También se que muchas parejas homosexuales tendrían una capacidad indiscutible de ser los mejores padres/madres del mundo, aún sobre miles de parejas de heterosexuales. No es la inclinación sexual lo que estoy juzgando.

Aquí lo que se maneja es un juego de poder de instituciones. La iglesia católica cuenta con siglos completos de ser una. La homosexualidad lo es ya desde hace varias décadas. Ambas instituciones tienen sus bases, sus seguidores, sus principios, sus medios para defenderse y son totalmente respetables.

Pero cuando dos instituciones entran en un conflicto con base en sus principios y quien sale perdiendo de una manera lamentable es una tercera parte, como los son los niños sin padres, ahí ya no me gustó. Y no me gustó porque no veo en la parte afectada una capacidad sólida de defensa ni los elementos con los que contamos los adultos para salir adelante de cualquier conflicto. De esta pelea, la iglesia católica y las parejas homosexuales se mantendrán en su posición. Ninguna de las dos instituciones va a ceder. ¿Y quien pierde por todos lados? Los que hubieran tenido una oportunidad de tener una vida diferente con padres heterosexuales: los niños.

Desgraciadamente, con esta situación, las parejas heterosexuales y los niños sin padres se verán impedidos, a futuro, de hacer una diferencia de esas que hacen que una siga creyendo en la humanidad.

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Estaré fuera de la ciudad unos días por causas de fuerza mayor. Es posible que El Círculo Beatle no se transmita en esta semana y, de ser así, trataré de postear desde algún café internet para confirmarlo.

Le dejo un fuerte abrazo a todos los que me hacen el favor de leerme y en especial a Diego, Fabrizio, a Martha, a Chatyss y a Nancy Karina (todo va a salir muy bien). ¡Que tengan una buena semana!

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La rola de hoy:

She Came In Through The Bathroom Window
The Beatles
Abbey Road



6.3.06

Huellitas permanentes


Después de varios días de preparación, finalmente hoy abrió el sitio de Huellitas, la asociación dedicada a cuidar perros y gatos abandonados, atropellados o maltratados cuya guía es Guillermo Andrade.

Yo había oído hablar mucho de Guillermo. JC me contó varias veces cómo había ido al periódico en donde él trabaja y, de manera muy entusiasta, había redactado historias que él tituló como "Historias para llorar y reflexionar" describiendo varios de los casos de los animalitos que él cuida. Estas historias se publicaron un tiempo en el periódico más importante de Córdoba. Después, por razones administrativas, la sección de Huellitas dejó de imprimirse.

Finalmente conocí a Memo hace dos semanas. Llegó a un cafecito italiano que se encuentra en el centro de la ciudad saludando con mucho cariño a la Srita. Lennon-Armstrong, a quien había conocido cuando ella y JC habían ido a adoptar a Rufo. Después de hablar brevemente con ella, me saludó con una sonrisa honesta y un genuino interés en saber cómo me había ido en los meses que llevo viviendo en esta ciudad.

Cuando le pregunté sobre sus perros y su labor tan loable se le llenaron los ojos de lágrimas. Me describió los obstáculos que el gobierno local le estaba poniendo en sus campañas de esterilización y de cómo estaba prosperando una iniciativa municipal para cerrar Huellitas y poner en su lugar un matadero de perros callejeros. Hizo una pausa para evitar que se le quebrara la voz. A mí ya se me había quebrado el corazón en esos momentos y agradecí que no fuera mi turno de hablar porque sabía que no me iba a salir la voz.

Huellitas, A.C. es un esfuerzo muy generoso y sin muchos apoyos. Los invito a visitar su sitio web y a darse una vuelta por todos sus enlaces. De la misma manera, si ven la oportunidad de invitar a alguien más a visitarlo se los agradeceré. Y tambien Guillermo. Y también Nube, Samira, El Negro, Canelita (mi favorita), Gus y Nelly.

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Y para cerrar el post del día les dejo una foto de la flor más rara que he visto en mi vida. Se encuentra en una casita muy humilde que está por las vías del tren de camino a la escuela de la Srita. Lennon.


¿Alguien sabrá que tipo de flor es? ¿el nombre?

Saludos. Buen día y mejor semana.

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La rola de hoy:

With A Little Luck
Paul McCartney & Wings
London Town



2.3.06

La necesidad de pertenencia

Transcribo un post de mi primer blog. Buen día.
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Hace exactamente 10 años me encontraba trabajando, como lo he hecho desde los 14, en una oficina. Era una representación de una trasnacional en la cual el 90% de las personas eran gringas y sólo 10 eramos mexicanos. Recuerdo con claridad el orgullo manifestado por mis paisanos cuando me recibieron. Todos, sin excepción, al darme la bienvenida, me advirtieron: "Es un privilegio ser parte de esta corporación, bienvenida al barco".

Al paso de los meses y a pesar de los incontables lujos oficineros de los cuales disfrutábamos todos (escritorios de primera, maravillosas Macs de última generación, tecnología de punta y acabados de lujo de piso a techo) la tensión y la presión empezaron a hacer mella en mí. Ahí, el trabajo, arduo y en general siempre etiquetado con el inexcusable "para ayer", era lo de menos. Creo sinceramente que las 10 personas nacidas en México que conviviamos en ese lugar, teníamos los conocimientos, la educación y la facilidad de resistir fuertes presiones laborales y de sacarlas adelante. La verdadera tensión era la competencia increiblemente desleal que imperaba día tras día entre nosotros. Los golpes bajos, las difamaciones y la descalificación a cualquiera que no fuera uno mismo era lo cotidiano.

Acostumbrada a la necesidad de pertenencia, tan humana, y también a la necesidad económica que me retenía en ese lugar debido a que acababa de ser mamá hacía dos años, no sólo apechugué sino entré al juego con mis mejores cartas, las leales y las desleales. Así, redoblé esfuerzos en la calidad de mi trabajo y me presté a ser la confidente/amiga/chacha de algunos de los 90 ejecutivos gringos que eran parte de ella. En menos de un mes ya gozaba de ciertos privilegios, como el ser invitada a barbiquius en lujosos salones de fiestas ubicados en hermosos condominios y residencias de Frondoso, La Herradura y Las Lomas, recibir "recuerditos gringos" después de los incontables viajes realizados por mis jefes (en esa oficina, quien no era mexicano automáticamente era tu jefe), y aguantar estóicamente el parloteo texano de sus esposas quienes, aburridas en un país extranjero y sin actividad propia, tomaban entre el personal mexicano, a sus favoritos y los premiaban con invitaciones a comer a la Hacienda de Los Morales, por decir lo menos.

A cambio de los privilegios recibidos, mi labor consistía en ser la oreja de mis benefactores, tirar mala vibra a sus colegas, iniciar chismes que dañarían a algunos de ellos, hacerme de la vista gorda cuando sus amantes llamaban o los visitaban o, inclusive, organizarles fiestas con teiboleras mexicanas en uno de los lujosos departamentos que la compañía rentaba en Polanco.

Y así, envidiada y agredida por mis paisanos, utilizada y manipulada por mis jefes y totalmente asqueada por la ínfima calidad de mi vida laboral, un buen día exploté. Ahí, señores, mi necesidad de pertenencia se hizo pedacitos y tomé una de las decisiones más inteligentes, más maduras y más congruentes que he tomado en mi vida: la unica necesidad de pertenencia que tengo es la de pertenecerme a mí, a mis bases, a mis capacidades y a mis talentos, los muchos o pocos que puedo tener.

Tomada la decisión, el siguiente paso fue relativamente fácil: la renuncia. La sorprendente e inesperada generosidad de la trasnacional me permitió abrir entonces una oficina, escoger el nombre de una empresa que hacía alusión al primer nombre de mi padre, adquirir una maravillosa Mac, artículos de oficina y así iniciar una aventura que lleva 10 años y que ha sido el aprendizaje más difícil y más sólido que he podido tener. Volar sola fue (y ha sido) sumamente difícil, con épocas muy malas a nivel económico, pero lo haría de nuevo mil veces, si fuera necesario.

Y todo este rollo viene porque desde hace un año pertenezco a un círculo muy parecido al que existía en esa oficina, el círculo de los beatleros en México. Claro, que sirva la experiencia de algo, ahora he tenido la sabiduría de no entrar al juego sino de verlo desde la barrera. Y sí, me ha parecido divertido, me ha parecido edificante y, sobre todo, ha satisfecho, esa pequeñita dosis remanente de mi necesidad de pertenencia a un grupo de humanos con gustos afines a pesar de que en estos 10 años he vivido cómoda y felizmente aislada, por lo menos en cuanto al desempeño laboral se refiere.

Este fin de semana se llevaron a cabo dos eventos. El primero fue una celebración del cumpleaños 64 de John Lennon en donde, junto con el Arq. Hugo Hernández (foto), impartí una conferencia. En el segundo, fui testigo de cómo un club de beatleros cumplió 20 años y celebró a lo grande. En ambos casos confirmé lo que siempre he pensado: es sumamente humano sentirse parte de un grupo aunque el precio de llegar a figurar en el mismo sea grande y no necesariamente me refiero a la utilización de recursos bajos para lograrlo sino simplemente a soportar envidias, golpes, y hasta hipocrecías.

Y así como hablo de este grupo de gente que honra a The Beatles, estoy segura que mi descripción aplica a un sin fin de ambientes, ¿o no?